En las profundidades de una nube de gas helado cerca del centro de la Vía Láctea, el universo oculta algo dulce. Durante décadas, los científicos han buscado en las vastas extensiones oscuras entre las estrellas los ingredientes químicos que hacen posible la vida. Ahora, han encontrado una pieza crucial del rompecabezas. Según un estudio de julio de 2026 publicado en Nature Astronomy, los investigadores han detectado eritruosa en el espacio profundo. En la Tierra, esta sustancia da dulzor a las frambuesas y kiwis y se usa en lociones bronceadoras. En el cosmos, es la primera vez que se confirma un azúcar genuino flotando en el vacío interestelar.
El descubrimiento tuvo lugar a unos 26.700 años luz de nuestro planeta. Un equipo dirigido por Izaskun Jiménez-Serra, astroquímica del Centro de Astrobiología en Madrid, se centró en una gran guardería estelar conocida como la nube molecular G+0.693−0.027. Usando los sensibles radiotelescopios Yebes de 40 metros e IRAM de 30 metros en España, los investigadores escanearon el polvo cósmico en busca de firmas químicas.
Los azúcares son fundamentales para la biología. Proporcionan energía y forman la estructura del ADN y ARN. Los científicos han luchado por entender cómo aparecieron estos compuestos orgánicos vitales en la Tierra primitiva. Esta nueva observación sugiere que el universo podría estar fabricando estas necesidades biológicas mucho antes de que los planetas se formen. Los modelos informáticos indican que la eritruosa se forma en las capas exteriores congeladas de granos de polvo microscópicos.
Sin embargo, el hallazgo ha desconcertado a los químicos. Los modelos científicos tradicionales asumen que las moléculas complejas crecen lentamente. La eritruosa tiene cuatro átomos de carbono. Si la teoría estándar fuera cierta, el equipo de investigación debería haber encontrado grandes cantidades de azúcares más simples de tres carbonos en la misma nube. En cambio, esas moléculas más pequeñas estaban ausentes. El azúcar de cuatro carbonos era mucho más común que sus primos más simples.
Las implicaciones para el origen de la vida son profundas. Cuando la eritruosa se expone al agua, puede convertirse en treosa. Los científicos creen que la treosa fue un paso crucial en la creación de materiales genéticos primitivos como el ARN. Esto significa que los componentes básicos de nuestra existencia podrían haber caído del cielo. Los investigadores calculan que las colisiones antiguas de asteroides y cometas podrían haber entregado hasta 50 millones de toneladas métricas de eritruosa a la superficie de la Tierra.
Este descubrimiento señala una fuente adicional de distribución de azúcar más allá de los asteroides. Ahora, los científicos saben que estos azúcares complejos se están formando en el medio interestelar profundo. Si las materias primas para la biología flotan libremente cerca del centro de nuestra galaxia, la receta para la existencia podría ser común en todo el cosmos.