Corría con un cuenco de cocina en la cabeza.
Era un mortero de terracota pesado, el tipo que los cocineros romanos usaban para moler hierbas y grano. La mañana de la erupción, un hombre mayor en Pompeya lo tomó de un estante, lo levantó sobre su cráneo y corrió hacia la costa mientras pequeñas piedras ardientes caían del cielo.
No llegó.
Casi dos mil años después, arqueólogos le han dado un rostro. El 27 de abril de 2026, el Ministerio de Cultura de Italia, el Parque Arqueológico de Pompeya y la Universidad de Padua presentaron la primera reconstrucción facial asistida por IA de una víctima de la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. La imagen muestra a un hombre mayor desgastado a mitad de su carrera en una calle llena de escombros, el volcán rugiendo detrás de él, el mortero elevado sobre su cabeza como un escudo desesperado.
El trabajo fue realizado por el Laboratorio de Patrimonio Cultural Digital de la Universidad de Padua, que combinó software de inteligencia artificial con técnicas de edición fotográfica para traducir restos óseos y datos de excavación en un rostro humano realista. Los investigadores describen el retrato como un modelo interpretativo científicamente fundamentado, una suposición educada hecha visible.
El hombre fue encontrado en la necrópolis de Porta Stabia. Los objetos recuperados con él incluían una lámpara de cerámica, un anillo de hierro pequeño, diez monedas de bronce y el mortero mismo, fracturado cerca de su cuerpo.
Para Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya, el proyecto demuestra lo que la inteligencia artificial puede hacer. Pompeya siempre ha sido una ciudad de momentos congelados, y ahora tiene un rostro más.