El próximo sábado en la Plaza Roja, el sonido más fuerte podría ser el de los pasos.
Por primera vez desde 2007, el desfile del Día de la Victoria de Rusia no incluirá equipamiento militar. Sin tanques, sin vehículos blindados, sin lanzacohetes y sin los misiles Yars que fueron el centro de los desfiles recientes. El Ministerio de Defensa ruso confirmó el 29 de abril que no habrá una columna de equipamiento militar en esta conmemoración, rompiendo una tradición que Vladimir Putin ha desarrollado durante casi dos décadas.
Compárese con mayo del año pasado, cuando más de 11.000 soldados y más de 150 vehículos militares cruzaron la Plaza Roja ante más de dos docenas de líderes extranjeros, incluyendo al presidente chino Xi Jinping. El público de este año será considerablemente más pequeño. El primer ministro eslovaco Robert Fico ha confirmado que asistirá.
El Ministerio de Defensa culpó a la "situación operativa actual", refiriéndose a los ataques con drones ucranianos. Los analistas occidentales ven el desfile reducido como una admisión de que el Kremlin ya no puede garantizar la seguridad en el corazón de su capital. Además, años de guerra en Ucrania han dejado a Rusia sin el equipamiento que antes desfilaba.
El mismo día, Putin propuso un alto el fuego temporal a Donald Trump. Sin embargo, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky rechazó la oferta, llamándola una "función teatral". Zelensky propone un alto el fuego incondicional de 30 días.