Val Kilmer nunca pudo filmar su último papel. El actor, conocido por películas como Top Gun, Tombstone y Batman Forever, había sido elegido para una película del oeste independiente llamada As Deep as the Grave. Entonces llegaron las complicaciones. El cáncer de garganta, enfermedad que ya le había robado gran parte de su voz, lo mantuvo completamente fuera del set. Kilmer murió en 2025, sin haber filmado sus escenas.
Pero la película encontró una manera de traerlo de vuelta. Usando material de archivo y con la cooperación del patrimonio de Kilmer, la producción utilizó inteligencia artificial generativa para reconstruir su actuación. Esto planteó una pregunta difícil a Hollywood: si una máquina recrea la actuación de un hombre muerto, ¿puede ganar un Óscar?
El 1 de mayo de 2026, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas respondió: no. En nuevas reglas para los premios número 99, la Academia estableció que solo las actuaciones realizadas por humanos con su consentimiento son elegibles. Los guiones también deben ser escritos por humanos. La Academia decidió que los humanos deben estar en el centro del proceso creativo. Aunque la inteligencia artificial seguirá siendo permitida en efectos visuales y diseño de sonido, ahora hay límites claros sobre cómo puede usarse en actuación y escritura. Los nuevos estándares entran en vigencia en la ceremonia número 99 de los Óscar, programada para el 14 de marzo de 2027.