Los océanos cubren más del 70 por ciento del planeta y han actuado como un escudo, absorbiendo gran parte del dióxido de carbono y el calor generados por los combustibles fósiles. Sin embargo, este escudo se está debilitando.
El 8 de junio de 2026, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó un informe masivo sobre la salud de los mares. La tercera Evaluación Mundial de los Océanos, con 1.352 páginas y el trabajo de unos 600 expertos de 86 países, concluye que la salud del océano está en grave riesgo. Los cambios físicos son alarmantes: el 16 por ciento del calor absorbido por el océano desde 1955 se registró después de 2018. Esto ha provocado que el nivel del mar aumente más del doble, pasando de menos de 2.0 milímetros anuales antes de 2015 a 4.3 milímetros en 2023.
El Ártico se calienta unas cuatro veces más rápido que el promedio mundial. Los científicos proyectan que el Océano Ártico podría quedarse sin hielo marino en septiembre ya en la década de 2030. Mientras tanto, el Atlántico y partes del Pacífico e Índico también se están calentando, lo que provoca huracanes más fuertes y obliga a la vida marina a buscar aguas más frías.
Además del calentamiento, los mares sufren la contaminación. Cada año, unos 52.1 millones de toneladas métricas de plástico terminan en los océanos, creando unos 24.4 billones de microplásticos. Las zonas con bajo oxígeno, o "zonas muertas", se expanden hasta cubrir 4.5 millones de kilómetros cuadrados.
El impacto biológico es devastador. Los arrecifes de coral, que albergan a una cuarta parte de la vida marina, han disminuido drásticamente. Si las temperaturas globales aumentan 1.5 grados Celsius, hasta el 90 por ciento de los arrecifes restantes podrían desaparecer.
Esta crisis también afecta a los humanos. Más de un tercio de la población mundial vive cerca de la costa. La economía oceánica, valorada en 1.5 billones de dólares anuales, es vital para el turismo y la pesca, una fuente importante de proteína. Sin embargo, el 37 por ciento de las poblaciones de peces ya están sobreexplotadas.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, calificó la situación de "emergencia creciente". El informe destaca el Tratado de Alta Mar como un paso importante, y los expertos señalan la importancia del conocimiento tradicional de las comunidades indígenas. A pesar de los avances, solo se ha mapeado el 27 por ciento del fondo marino, y la minería en aguas profundas representa una nueva amenaza.