En 2020, el rover Curiosity de la NASA taladró una muestra de arcilla marciana antigua y utilizó una de sus dos herramientas químicas especiales. Seis años después, los científicos finalmente descubrieron lo que encontraron.
El rover detectó 21 moléculas orgánicas que contienen carbono en una sola muestra de roca marciana. Siete de estas moléculas nunca antes se habían visto en el Planeta Rojo. Entre ellas hay un heterociclo de nitrógeno, una molécula con forma de anillo similar a los componentes básicos del ARN y el ADN.
La muestra se llama Mary Anning 3, nombrada así por la paleontóloga inglesa del siglo diecinueve. Fue extraída de Glen Torridon, un valle rico en arcilla dentro del cráter Gale, cerca del monte Sharp. Hace miles de millones de años, este lugar era un lago o un arroyo. La arcilla que dejó atrás preserva moléculas orgánicas durante miles de millones de años.
Amanda Williams, la investigadora principal de la Universidad de Florida, explicó que estas moléculas han estado preservadas en Marte durante 3.500 millones de años. El rover utilizó una sustancia química especial llamada TMAH para extraer las moléculas. Fue la primera vez que se realizó este tipo de química en otro planeta.
Entre los descubrimientos hay benzotiofeno, una molécula que contiene azufre. Los científicos no pueden determinar si estas moléculas vinieron de vida antigua marciana o de procesos químicos sin vida. Sin embargo, el hallazgo sugiere que la arcilla marciana puede proteger los ingredientes de la vida durante miles de millones de años, lo que es importante para futuras misiones que busquen señales de vida en Marte.