Dentro del ojo de un ratón diabético, algo notable estaba sucediendo. Un pequeño grupo de células cultivadas en laboratorio, trasplantadas en el espacio lleno de líquido detrás de la córnea, estaba aprendiendo a hacer lo que el páncreas del animal ya no podía: detectar el azúcar en la sangre y liberar insulina en la cantidad correcta. Mes tras mes, el nivel de azúcar en la sangre del ratón se mantuvo estable.
El experimento, reportado el 16 de abril en la revista Stem Cell Reports, marca un paso importante en la larga búsqueda de una cura de células madre para la diabetes tipo 1. Investigadores del Instituto Karolinska y el Instituto Real de Tecnología KTH en Suecia, trabajando con la empresa de biotecnología Spiber Technologies, dicen que han mejorado la fórmula para convertir células madre humanas en células de islotes pancreáticos funcionales.
El equipo sueco trasplantó las células en la cámara anterior del ojo de ratones diabéticos. El ojo es inmunológicamente privilegiado, lo que significa que las células trasplantadas pueden conectarse con vasos sanguíneos mientras los investigadores observan cómo se desarrollan. Lo que vieron fue alentador. Los ratones diabéticos gradualmente recuperaron el control de su azúcar en sangre, y ese control se mantuvo durante varios meses.
Aunque un ratón no es un ser humano, los resultados son prometedores. Para los aproximadamente ocho a nueve millones de personas que viven con diabetes tipo 1 en todo el mundo, esta perspectiva aún está a cierta distancia. Pero en un pequeño ojo en un laboratorio de Estocolmo, ya es visible una visión de ello.