Cada segundo, dentro de tu cuerpo, miles de millones de glóbulos rojos tocan las paredes de tus vasos sanguíneos más pequeños. Científicos de la Universidad de Bristol han descubierto que estos contactos dejan una marca, y esa marca podría salvar vidas.
Cuando un glóbulo rojo toca la pared de un vaso, intercambian pequeños fragmentos de una capa delicada llamada glucocáliz. Esta capa, rica en azúcares y proteínas, recubre el interior de todos los vasos sanguíneos y controla el flujo de sangre y los coágulos. Los fragmentos se transfieren a los glóbulos rojos que circulan, dejando una "impronta" bioquímica.
Esta impronta es como un informe. Refleja el estado del revestimiento del vaso sanguíneo. Si está dañado, los glóbulos rojos llevan la evidencia.
El estudio, publicado en Nature Communications, sugiere que esto podría convertirse en un análisis de sangre simple y no invasivo para detectar enfermedades del corazón y los riñones antes de que el paciente sienta síntomas.
Esta detección temprana es muy importante. El daño a los vasos sanguíneos microscópicos es uno de los primeros signos de enfermedad cardiovascular y renal, pero era muy difícil verlo. Los métodos antiguos requerían extraer tejido quirúrgicamente. El equipo de Bristol necesitaría solo una muestra de sangre rutinaria.
Las enfermedades del corazón y los riñones causan una de cada tres muertes en el mundo. El mismo método podría ayudar a los médicos a verificar si un medicamento funciona, midiendo si el tratamiento repara el revestimiento de los vasos sanguíneos.