Bajo las paredes de un convento del siglo XVI en Yucatán, en un cenote que los mayas llamaban "pozo de agua fría", descansa un cañón de hierro sobre su carreta de madera original. Alrededor de él, más de 150 rifles y mosquetes reposan donde alguien los lanzó apresuradamente hace casi 180 años.
Arqueólogos mexicanos han documentado este hallazgo extraordinario. El sitio es el cenote Síis Já, ubicado bajo el Ex Convento de San Bernardino de Siena en Valladolid. Durante la Guerra de Castas de Yucatán, que comenzó en 1847, las fuerzas del gobierno lanzaron estas armas al cenote para evitar que los rebeldes mayas las capturaran. La estrategia funcionó: los rifles de manufactura española e inglesa se hundieron en el agua dulce y permanecieron allí durante décadas.
Para las comunidades mayas, los cenotes eran lugares sagrados, portales al inframundo. El cenote Síis Já contiene artefactos de muchos períodos, desde la era prehispánica hasta el siglo XX, incluyendo vasijas de cerámica, quemadores de incienso y alfarería.
En febrero de 2026, el equipo de Arqueología Subacuática del INAH, dirigido por el arqueólogo Gustavo García, documentó el arsenal utilizando fotogrametría, creando modelos digitales precisos sin necesidad de remover los objetos. Los artefactos permanecerán en el cenote, pues el agua preserva mejor los materiales que cualquier museo.