Llegaron a Jantar Mantar usando máscaras de cucaracha de papel.
El sábado 6 de junio, en el corazón de Nueva Delhi, miles de jóvenes indios se reunieron en la plaza principal de protesta autorizada de la ciudad. Más de 1.000 agentes de policía los observaban. Su demanda era simple: la renuncia de Dharmendra Pradhan, Ministro de Educación de India. Su nombre era inolvidable. Se llaman a sí mismos el Partido Popular de la Cucaracha.
La cucaracha en sus máscaras no era una broma que hubieran inventado. Era una herida que decidieron llevar con orgullo. El nombre del movimiento recupera un comentario del Juez Supremo de India, Surya Kant, quien comparó a los jóvenes críticos con "cucarachas" durante una audiencia judicial. En lugar de protestar por la comparación, la juventud india la abrazó.
En el centro del movimiento está Abhijeet Dipke, de 30 años, graduado de la Universidad de Boston. Dipke llegó a India para dirigir un movimiento que apenas un mes antes no existía. Surgió en mayo de 2026. Para el momento de la protesta, tenía apenas un mes de antigüedad.
Sin embargo, su alcance era enorme. La cuenta de Instagram del partido tiene más de 22 millones de seguidores, un número que supera el de los seguidores del Primer Ministro Narendra Modi. Un partido satírico, nacido de un insulto, ahora supera al partido gobernante en línea.
La rabia de los jóvenes se centra en el sistema de exámenes de India. Los resultados del examen de entrada médica nacional fueron cancelados después de acusaciones de filtración. Aproximadamente dos millones de estudiantes fueron afectados.
Esa tarde, el movimiento ganó un acompañante inesperado. Sonam Wangchuk, de 59 años, un ingeniero y activista ambiental conocido de Ladakh, se unió a la multitud.
"La juventud del país ya no tendrá miedo, lucharán", dijo Dipke a la multitud.
Al final del día, seis personas fueron detenidas. El ministro no renunció. Pero el día nunca fue solo sobre una renuncia. Fue sobre una generación decidiendo qué hacer con un insulto del tribunal supremo. Imprimieron la palabra en máscaras y la llevaron por las calles de la capital. La cucaracha, en la naturaleza, es la criatura que sobrevive.