Europa se encuentra bajo una intensa ola de calor. En este sofocante contexto, el 25 de junio de 2026, un tribunal de París dictó una decisión que cambia fundamentalmente cómo uno de los mayores proveedores de energía del planeta debe ver su impacto en el mundo.
TotalEnergies ya no puede afirmar que su responsabilidad termina al momento de vender el combustible. El tribunal declaró que la corporación debe informar públicamente y mitigar activamente los peligros climáticos creados cuando los consumidores usan su petróleo y gas natural. Estos gases de efecto invernadero indirectos, clasificados como emisiones de Alcance 3, constituyen aproximadamente el 90 por ciento de la huella de carbono total de la empresa.
Este fallo representa un momento decisivo en la jurisprudencia francesa. Es la primera vez que la ley de "deber de vigilancia" de 2017 se aplica al cambio climático. La legislación exige que las grandes empresas con sede en Francia identifiquen y prevengan daños ambientales graves relacionados con sus operaciones.
TotalEnergies luchó contra esta interpretación. La empresa argumentó que la ley solo estaba diseñada para operaciones directas, no para los hábitos diarios de los compradores. Incluso el fiscal francés estuvo de acuerdo con la empresa energética.
Pero el tribunal rechazó la idea de que las emisiones indirectas están fuera de la influencia de la corporación. El juez destacó la relación directa entre extraer combustibles fósiles y su quema inevitable por parte de los consumidores.
Sin embargo, el veredicto no fue una victoria total para los grupos ecologistas y la Ciudad de París, quienes iniciaron la batalla legal en 2020. Los demandantes pedían reducciones estrictas en la producción de petróleo y gas. El tribunal se negó a imponer esas cifras o bloquear nuevas perforaciones.
Debido a este compromiso, TotalEnergies expresó satisfacción. La empresa prometió actualizar su estrategia climática. Los ejecutivos también señalaron que la firma ya ha reducido las emisiones en sus propias instalaciones físicas.
Aun así, los defensores del clima celebraron las implicaciones más amplias del fallo. Justine Ripoll, de la organización Notre Affaire à Tous, calificó el resultado como "una gran victoria para todo el movimiento climático".
La Ciudad de París también elogió el veredicto. "Por primera vez, un juez reconoce que los riesgos climáticos entran dentro del deber de vigilancia de las grandes corporaciones", dijo Alice Timsit, teniente de alcalde de París.
El tribunal aclaró sus límites. El juez señaló que la ley no busca responsabilizar a las empresas por todo el calentamiento planetario. En cambio, el mandato requiere acciones proporcionales a las circunstancias específicas de la empresa.
El gigante energético ahora tiene seis meses para reescribir su plan de vigilancia para incluir estos impactos indirectos. En enero de 2027, todos regresarán al tribunal para evaluar la estrategia revisada.