Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la causa de muerte más común en Estados Unidos. Causan más muertes que cualquier otra condición y suponen una gran carga económica para el sistema de salud nacional. Los depósitos de colesterol en las arterias pueden bloquear los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de ataques cardíacos o derrames cerebrales.
Durante mucho tiempo, los médicos han medido el colesterol de lipoproteínas de baja densidad, conocido como "colesterol malo". Esta prueba mide la cantidad total de colesterol en las partículas que circulan por la sangre.
Sin embargo, una nueva medición podría salvar más vidas. Una investigación de 2026 publicada en el Journal of the American Medical Association sugiere que una prueba de sangre poco común es más eficaz para guiar el tratamiento que el método tradicional.
La prueba alternativa mide la apolipoproteína B, o apoB. Esta proteína se encuentra en la superficie de las partículas peligrosas que forman placa en la sangre. Mientras que la prueba tradicional pesa la masa de colesterol, la prueba de apoB cuenta el número total de estas partículas.
"La investigación muestra que la apolipoproteína B (apoB) identifica mejor quién está en riesgo porque cuenta el número total de partículas dañinas en la sangre", dijo Ciaran Kohli-Lynch, profesor de medicina preventiva en la Northwestern University Feinberg School of Medicine y líder de la investigación.
El equipo de investigación de Northwestern creó un modelo computacional para simular las vidas de 250.000 estadounidenses. Se centraron en personas que podían tomar medicamentos para reducir el colesterol pero que no habían tenido eventos cardiovasculares graves.
La simulación siguió a estos pacientes virtuales durante toda su vida, midiendo ataques cardíacos, derrames cerebrales, años de vida ganados y gastos médicos. Compararon tres estrategias: mantener el colesterol malo por debajo de 100 mg/dL, controlar los niveles de colesterol no HDL, y mantener los niveles de apoB por debajo de 78.7 mg/dL.
La estrategia guiada por los niveles de apoB previno más desastres cardiovasculares que los otros dos métodos. La investigación también demostró que usar apoB para controlar el colesterol tiene valor económico para el sistema de salud estadounidense.
A pesar de la evidencia científica, la prueba de apoB se usa poco. El principal obstáculo es logístico, ya que requiere un análisis de sangre adicional. En 2026, la American Heart Association y otras sociedades médicas publicaron nuevas guías que recomiendan iniciar medicamentos para reducir el colesterol antes en la vida. Es crucial tener las mejores herramientas para guiar el tratamiento, y contar las partículas en lugar de solo pesarlas podría ser vital para proteger el corazón.