El panorama digital para los jóvenes británicos está a punto de cambiar drásticamente. El 15 de junio de 2026, el Primer Ministro Keir Starmer anunció un plan para prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años. Esta iniciativa, que se implementará en la primavera de 2027, marca un cambio importante en la gestión de la infancia en la era digital.
Cuando las nuevas reglas entren en vigor, plataformas populares como TikTok, Instagram, YouTube, Snapchat, Facebook y X estarán prohibidas para los menores. Sin embargo, los servicios de mensajería privada como WhatsApp y Signal no se verán afectados, permitiendo a los jóvenes mantener conversaciones privadas. El público británico apoya mayoritariamente esta medida. Una consulta nacional reveló un gran respaldo, con nueve de cada diez padres a favor de la edad mínima de 16 años. Más del 80% de estos padres cree que los efectos negativos de las redes sociales superan los beneficios.
El Reino Unido se une a un movimiento global. Australia ya implementó una restricción similar en diciembre de 2025, sirviendo de modelo para los británicos. Indonesia y Malasia también han aplicado políticas parecidas para menores. Otros países como Francia, España, Corea del Sur y Brasil están considerando medidas similares.
Además de prohibir las redes sociales, las nuevas reglas del Reino Unido limitarán las funciones de transmisión en vivo y la interacción con desconocidos en videojuegos. Los programas de inteligencia artificial diseñados como compañeros románticos solo estarán disponibles para mayores de 18 años. El gobierno también planea posibles prohibiciones nocturnas y la eliminación del 'scroll infinito' para menores de 18 años.
Liz Kendall, Secretaria de Estado de Ciencia, Innovación y Tecnología, lidera la iniciativa. Ha pedido a Ofcom, el regulador de comunicaciones del Reino Unido, que supervise la transición y evalúe tecnologías de verificación de edad. Las empresas tecnológicas que no cumplan podrían enfrentar multas de hasta el 10% de sus ingresos globales anuales.
Paralelamente, el gobierno destinará más de 3.000 millones de libras a programas juveniles, instalaciones deportivas e instituciones culturales para ofrecer alternativas al tiempo en pantalla. El Reino Unido se prepara para un gran experimento, combinando límites digitales estrictos con inversiones en infraestructura comunitaria para redefinir la experiencia de crecer.