Durante tres semanas, los ratones macho en el laboratorio de Paula Cohen en Cornell no produjeron espermatozoides. Seis semanas después de dejar el tratamiento, eran padres y sus crías estaban perfectamente sanas.
Este resultado, producto de un proyecto de seis años publicado el 7 de abril de 2026 en los Proceedings of the National Academy of Sciences, podría resolver uno de los problemas más difíciles de la medicina: un anticonceptivo masculino que no sea un condón, una vasectomía ni una hormona.
"Nuestro estudio demuestra que la meiosis se recupera normalmente y la función de los espermatozoides es completa. Más importante aún, las crías son completamente normales", explicó Cohen, profesora de genética en la Facultad de Medicina Veterinaria de Cornell.
Durante décadas, los hombres han tenido pocas opciones: condones o vasectomía. Los métodos hormonales han fracasado repetidamente en ensayos clínicos.
El equipo de Cornell eligió un camino diferente. Utilizaron un compuesto llamado JQ1, originalmente desarrollado para estudiar el cáncer. Este compuesto interrumpe la meiosis, el proceso que crea los espermatozoides. Cuando los ratones dejaron de tomar la droga, la producción de espermatozoides se reanudó en seis semanas.
Aunque JQ1 tiene efectos secundarios neurológicos que lo hacen inadecuado para humanos, el equipo ha identificado tres nuevos objetivos genéticos que podrían funcionar mejor. En dos años, planean crear una empresa para desarrollar compuestos más seguros. Si tienen éxito, el anticonceptivo podría ser una inyección trimestral o un parche.