Casi cincuenta años después de un atentado con coche bomba en Washington D.C. que costó la vida a Orlando Letelier y Ronni Karpen Moffitt, un tribunal en Santiago ha dictado sentencia. El 18 de junio de 2026, la jueza Paola Plaza González condenó a tres exmiembros de la policía secreta chilena a 15 años de prisión por su participación en la muerte de Moffitt. Los condenados, Pedro Octavio Espinoza Bravo, José Octavio Zara Holger y Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, fueron declarados culpables de homicidio calificado. Espinoza e Iturriaga ya cumplían condenas por otros crímenes de derechos humanos, mientras que Zara había sido liberado previamente por otros delitos. El asesinato de 1976 fue una operación de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), bajo el General Augusto Pinochet, contra Letelier, un exministro del presidente Salvador Allende y crítico del régimen. Moffitt, que trabajaba con Letelier, también murió en el atentado. Este acto formó parte de la Operación Cóndor, una campaña de terror coordinada por dictaduras sudamericanas. Michael Townley, un agente de la DINA, construyó el explosivo. Los tres condenados recibieron entrenamiento militar en la Escuela de las Américas de EE.UU. La jueza utilizó pruebas históricas y evidencia de EE.UU. para su decisión. Informes indican que el gobierno estadounidense tenía conocimiento previo de estos planes. Aunque las sentencias son de 15 años, las penas anteriores para otros implicados variaron mucho. El caso se centró en la muerte de Moffitt, pero en 2012 ya se había decidido que su muerte requeriría un proceso legal aparte. En 1993, otros dos implicados fueron condenados por el asesinato de Letelier. Para las familias, la sentencia es agridulce, pero representa una victoria contra la impunidad.