El humo llegó a Ámsterdam antes que la ayuda. A unos 80 kilómetros al este de la capital, en una zona de brezal y pinos que utiliza el ejército holandés para ejercicios de artillería, un incendio forestal creció tanto que los residentes en la ciudad podían ver su columna de humo. El viernes, 1 de mayo de 2026, la situación en 't Harde, en la provincia de Güeldres, se convirtió en algo que los Países Bajos nunca había enfrentado: un fuego que sus propios servicios no podían controlar solos. Por primera vez en su historia, el gobierno holandés pidió ayuda a Europa a través del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea. Alemania envió 21 vehículos de bomberos y 67 bomberos. Francia despachó 41 agentes de seguridad civil con 10 vehículos. Bélgica añadió tres camiones de bomberos.
Los incendios ocurrieron principalmente en terrenos militares. El fuego en 't Harde comenzó en un campo de tiro de artillería activo. Un segundo incendio grande quemaba cerca de Weert, en Limburgo. Las autoridades investigaban si los ejercicios militares, con sus municiones que producen calor, habían provocado los incendios. Abril había sido uno de los más secos registrados. El ejército redujo el uso de pirotecnia y municiones que producen calor en sus terrenos. Por primera vez, los Países Bajos, un país que normalmente envía ayuda, estaba recibiendo asistencia de otros países europeos.