El jueves por la mañana en Buenos Aires, alrededor de 60 periodistas llegaron a la Casa Rosada y presionaron sus dedos contra los lectores biométricos que los habían dejado entrar durante años. Las puertas permanecieron cerradas. El gobierno había decidido que sus huellas dactilares ya no funcionaban.
El bloqueo fue anunciado por Javier Lanari, Secretario de Comunicación del gobierno, como respuesta a un problema nunca antes enfrentado: unas gafas inteligentes. Días antes, el canal TN había transmitido video grabado secretamente dentro del palacio presidencial, registrado a través de gafas equipadas con cámara que parecían marcos ordinarios.
La Casa Militar presentó una denuncia criminal acusando a los periodistas Luciana Geuna e Ignacio Salerno de "espionaje ilegal". Según Reuters, fueron acusados de grabar sin autorización el 19 de abril. El caso llegó ante el juez federal Ariel Lijo con cargos que incluyen intrusión ilegítima y divulgación de secretos políticos y militares.
El Presidente Milei no esperó a la denuncia para expresar sus sentimientos. Publicó en X sobre los dos reporteros en letras mayúsculas, llamándolos "basura repugnante". Al día siguiente, esas credenciales electrónicas fueron desactivadas.
Marcela Pagano, diputada nacional y ex periodista, presentó la primera denuncia criminal contra Milei, nombrando a Lanari y al Brigadier General Sebastián Ignacio Ibáñez como co-imputados. Llamó al bloqueo "un acontecimiento sin precedentes desde el retorno de la democracia".
Reporteros Sin Fronteras ha documentado una disminución aguda en las condiciones de la prensa argentina desde que Milei asumió el cargo en diciembre de 2023. El bloqueo de la Casa Rosada fue calificado como un ataque abierto a la libertad de prensa.