Pagar un peaje normal de unos $55,000 para transportar carga puede parecer mucho, pero ahora imagine pagar $4 millones solo para evitar la fila de espera. Esta es la nueva realidad en el Canal de Panamá debido a una severa falta de lluvia. El nivel del agua ha bajado, convirtiendo la vía fluvial de 80 kilómetros que conecta el Atlántico y el Pacífico en un cuello de botella costoso. La escasez de agua, causada por el patrón climático El Niño, está afectando el Lago Gatún, el embalse de agua dulce esencial para el funcionamiento del canal. Cada barco necesita unos 52.8 millones de galones de agua dulce para pasar. Sin lluvia suficiente, la Autoridad del Canal de Panamá ha reducido la profundidad máxima permitida para los barcos. Esto significa que los barcos deben llevar menos carga para flotar más alto, lo que requiere más viajes para la misma cantidad de mercancía.
Aunque el número de barcos diarios no se ha reducido inmediatamente, la lista de espera ha crecido mucho. A principios de enero de 2026, unos 40 barcos esperaban, pero en agosto ya eran 113. Las tensiones globales, como las de Irán, también han aumentado la presión sobre el canal, ya que más barcos de combustible asiático lo usan. Para evitar largas esperas, las compañías navieras están usando un sistema de subastas para pasar rápido. Los precios han subido enormemente; algunos barcos pagan ahora $1 millón o incluso $4 millones para adelantar su turno. Estas compañías, como Hapag-Lloyd y MSC, están cobrando recargos adicionales a los clientes. Como el canal maneja el 5% del comercio marítimo mundial, los consumidores estadounidenses probablemente pagarán más por los productos.