Durante dos días en París esta semana, las democracias más ricas del mundo se reunieron para hablar sobre cómo salvar el planeta. Hablaron sobre bosques, océanos, químicos "eternos" en el agua potable y el avance del desierto. Pero no hablaron sobre cambio climático.
Francia, que preside el G7 en 2026, eliminó deliberadamente el cambio climático de la agenda de la reunión de ministros del ambiente que terminó el viernes 25 de abril. Según reportes de Reuters y France 24, esta omisión fue una concesión calculada a Estados Unidos, que se retiró nuevamente del Acuerdo de París bajo el presidente Donald Trump.
La decisión reconoció una nueva realidad diplomática. La administración Trump ha rechazado la ciencia del clima y se retiró de varios organismos internacionales. Los organizadores franceses concluyeron que forzar el tema habría arriesgado no tener acuerdo alguno.
En cambio, la reunión abordó el tema sin nombrarlo. Ministros de Francia, Italia, Japón, Canadá, Reino Unido, Alemania y Estados Unidos adoptaron siete declaraciones conjuntas sobre biodiversidad, conservación oceánica, contaminación del agua y resiliencia ante desastres naturales. Los químicos PFAS recibieron atención especial.
Estados Unidos envió a Usha-Maria Turner, una administradora asistente de la Agencia de Protección Ambiental, varios rangos por debajo del nivel ministerial. Las otras seis naciones del G7 enviaron ministros.
Francia anunció un fondo de 600 millones de euros para apoyar la conservación en más de 100 parques nacionales en África. Italia también logró convergencia total sobre los químicos "eternos" en el agua.