Durante décadas, un diagnóstico de cáncer de mama con propagación a los ganglios linfáticos significaba casi con certeza una cosa: quimioterapia. La pérdida de cabello, las náuseas, meses de agotamiento. Los médicos sabían que para muchas mujeres el tratamiento era muy difícil, pero no sabían quién realmente lo necesitaba.
Ahora tienen una respuesta sorprendente. Un ensayo importante llamado OPTIMA ha descubierto que aproximadamente dos tercios de estos pacientes de alto riesgo pueden evitar la quimioterapia de forma segura, guiados por una prueba genética que analiza la actividad de solo 50 genes en un tumor.
El ensayo fue enorme. OPTIMA incluyó a 4.429 pacientes de seis países: Reino Unido, Noruega, Suecia, Australia, Nueva Zelanda y Tailandia. Todos tenían más de 40 años y una forma común de la enfermedad. Se analizaron los tumores usando la prueba Prosigna de Veracyte, que mide la actividad de genes relacionados con el cáncer de mama.
El resultado importante: aproximadamente el 68 por ciento de estos pacientes de alto riesgo obtuvieron puntuaciones bajas. Más de dos tercios podrían evitar la quimioterapia de forma segura.
Los números de supervivencia se mantuvieron. En el grupo de puntuación baja, la supervivencia a cinco años fue del 94,8 por ciento para quienes recibieron quimioterapia más terapia hormonal, comparado con el 93,6 por ciento para quienes solo recibieron terapia hormonal. Esta diferencia es muy pequeña.
Los investigadores estiman que más de 5.000 pacientes del NHS en el Reino Unido cada año podrían evitar la quimioterapia si esta prueba se usara más ampliamente.